Nuevas tecnologías en viviendas antiguas: ¿son las bombas de calor aire-agua una solución para todos?
admin2026-07-23T10:03:28+00:00Con la llegada de una nueva temporada de calefacción, muchos propietarios de viviendas unifamiliares vuelven a preguntarse si su sistema de calefacción será capaz de afrontar el invierno o si ha llegado el momento de sustituir la antigua caldera por una solución más moderna. Sin embargo, los especialistas advierten de que las tecnologías de calefacción más avanzadas no son adecuadas para todas las viviendas.
Actualmente, una de las soluciones más populares son las bombas de calor aire-agua, que aprovechan la energía del aire exterior para transferir el calor al sistema de calefacción por suelo radiante o por radiadores.
Según Mindaugas Beniušis, responsable del Departamento de Calefacción y Aire Acondicionado de Baltic Refrigeration Group, las bombas de calor pueden integrarse fácilmente en los sistemas de calefacción existentes, ya sean de suelo radiante o de radiadores. No obstante, los propietarios de viviendas antiguas deberían comprobar primero si esta inversión, cuyo coste parte aproximadamente de los 3.000 euros, es realmente adecuada para su vivienda.
El calor se pierde a través de los puentes térmicos y la falta de aislamiento
«Las bombas de calor aire-agua ofrecen su máximo rendimiento en viviendas con clasificación energética A, A+ y A++. Cuando el equipo está correctamente dimensionado, funciona de forma altamente eficiente entre el 90 % y el 95 % del tiempo, garantizando una temperatura interior confortable. No es casualidad que este sistema de calefacción sea tan popular en los países escandinavos, donde los inviernos son mucho más fríos que en Lituania», explica M. Beniušis.
Según el especialista, el principal coste de funcionamiento de una bomba de calor es el consumo eléctrico. Cuando la temperatura exterior desciende considerablemente por debajo de los 0 °C, el compresor puede no ser suficiente para cubrir toda la demanda de calefacción y entra en funcionamiento la resistencia eléctrica de apoyo para generar el calor adicional necesario.
«En una vivienda con una alta eficiencia energética, la resistencia eléctrica apenas necesita activarse durante la temporada de calefacción, por lo que el consumo eléctrico apenas aumenta. Sin embargo, cuando se instala una bomba de calor en una vivienda antigua con importantes pérdidas térmicas, el calor se escapa por ventanas poco estancas, paredes, tejados o cimientos sin aislamiento. En estas condiciones, la calefacción resulta mucho más costosa, ya que la resistencia eléctrica tendrá que funcionar con frecuencia para mantener la temperatura deseada», señala M. Beniušis.
El especialista añade que la rehabilitación de una vivienda antigua no siempre ofrece los resultados esperados. Aunque se sustituyan las ventanas por otras más eficientes o se mejore el aislamiento de las paredes, seguirán existiendo los puentes térmicos propios de los sistemas constructivos antiguos.
«Al evaluar una vivienda antigua es necesario tener en cuenta numerosos factores: comprobar si el tejado está bien aislado, si el sótano dispone de un aislamiento adecuado o si parte del calor se pierde calentando el techo del sótano en lugar del suelo de la planta baja. En estas circunstancias, ningún sistema moderno conseguirá proporcionar una temperatura confortable en toda la vivienda. En algunos casos, incluso una rehabilitación integral no puede corregir determinados errores constructivos. Sin embargo, si se consigue mejorar la eficiencia energética del edificio, una bomba de calor puede convertirse en una excelente solución», afirma M. Beniušis.
El especialista explica que en una vivienda moderna, bien aislada y equipada con un sistema de ventilación mecánica con recuperación de calor, las pérdidas energéticas suelen situarse por debajo del 20 %, dependiendo también de la eficiencia del recuperador. En edificios con una clasificación energética inferior, las pérdidas son considerablemente mayores. En cualquier caso, cada vivienda debe analizarse de forma individual, ya que las pérdidas de calor no dependen únicamente del año de construcción ni de los materiales utilizados.
La potencia de los radiadores puede no ser suficiente
Otro aspecto importante al instalar una bomba de calor en una vivienda antigua son los radiadores existentes. En los sistemas tradicionales alimentados por calderas de combustible sólido, el agua suele calentarse entre 70 y 80 °C. En cambio, una bomba de calor normalmente suministra agua a los radiadores a una temperatura de entre 45 y 50 °C, lo que reduce notablemente la potencia térmica de los radiadores existentes.
«No es imprescindible sustituir todos los radiadores para instalar una bomba de calor, pero puede ser necesario aumentar su superficie emisora, por ejemplo instalando radiadores adicionales para alcanzar la potencia térmica necesaria. También conviene tener en cuenta los hábitos de calefacción de la vivienda. Si anteriormente se utilizaba una caldera de combustible sólido funcionando constantemente a máxima potencia, es posible que con una bomba de calor la sensación térmica sea diferente y la vivienda parezca menos calurosa», comenta M. Beniušis.
Las viviendas antiguas también pueden presentar limitaciones en la potencia disponible de la instalación eléctrica. Antes de instalar una bomba de calor es imprescindible comprobar que el suministro eléctrico sea suficiente para alimentar el nuevo equipo. No obstante, el especialista señala que este problema no afecta únicamente a las viviendas antiguas, sino también a algunas construcciones relativamente recientes.
Las ayudas impulsan la modernización
Como alternativa para los propietarios de viviendas antiguas, el representante de Baltic Refrigeration Group propone integrar una bomba de calor en el sistema de calefacción existente, en lugar de sustituir completamente la caldera actual.
Con esta solución híbrida, la bomba de calor puede encargarse de la calefacción y de la producción de agua caliente sanitaria durante el verano, el otoño, la primavera y gran parte del invierno. Solo en los días de frío extremo sería necesario recurrir parcial o totalmente a la caldera de combustible sólido. Este sistema combinado mejora significativamente el confort, ya que evita tener que alimentar la caldera durante toda la temporada de calefacción.
«Las bombas de calor, como las de la gama NØRDIS, pueden integrarse fácilmente en sistemas de calefacción ya existentes. Además, son una solución respetuosa con el medio ambiente, ya que no generan emisiones directas durante su funcionamiento. Si la electricidad utilizada procede de fuentes renovables, el sistema se convierte en una opción no solo eficiente, sino también sostenible. Teniendo en cuenta que en Lituania la temporada de calefacción suele durar entre cinco y seis meses, las tecnologías modernas de calefacción permiten reducir los costes energéticos y contribuir a un estilo de vida más respetuoso con el medio ambiente», concluye M. Beniušis.



