Experto en bombas de calor: al elegir un equipo, el aislamiento de la vivienda es más importante que su tamaño
Contar con un sistema de calefacción eficiente es una de las principales decisiones para quienes construyen una vivienda nueva o reforman una ya existente. Durante muchos años, la calefacción de gas fue la opción más popular, mientras que muchas viviendas utilizaban calderas de combustible sólido. Sin embargo, actualmente cada vez más propietarios optan por las bombas de calor, una tecnología que aprovecha la energía del entorno en lugar de utilizar combustibles fósiles para climatizar la vivienda.
Según Mindaugas Beniušis, responsable del Departamento de Calefacción y Aire Acondicionado de Baltic Refrigeration Group, una bomba de calor extrae energía del aire, del agua o del terreno y, mediante un ciclo termodinámico, eleva su temperatura para suministrar calefacción a la vivienda y producir agua caliente sanitaria.
«Las bombas de calor son fáciles de instalar e integrar en sistemas de calefacción y producción de agua caliente ya existentes. Además, reducen los costes de calefacción y no generan emisiones contaminantes durante su funcionamiento. Su “combustible” es la energía térmica del aire, del agua o del suelo, una fuente gratuita por la que el usuario no tiene que pagar, como ocurre con el gas o la leña. Por ello, son una solución tanto económica como respetuosa con el medio ambiente», afirma el experto en bombas de calor NØRDIS, M. Beniušis.
El aire como fuente de energía para el hogar
En el mercado existen diferentes tipos de bombas de calor. Todas funcionan bajo el mismo principio, aunque se diferencian por la fuente de la que obtienen la energía y la forma en que la transfieren Las bombas de calor aire-aire captan la energía del aire exterior y, según la época del año, calientan o refrigeran el aire que impulsan al interior mediante un ventilador Las bombas de calor aire-agua también aprovechan la energía del aire exterior, pero transfieren el calor generado al circuito de calefacción por suelo radiante o radiadores, además de producir agua caliente sanitaria Las bombas de calor geotérmicas o suelo-agua funcionan de manera similar a las aire-agua, con la diferencia de que obtienen la energía del terreno Según el experto, las bombas de calor aire-aire son la opción más sencilla y económica, aunque resultan más adecuadas para viviendas de menor tamaño o para climatizar estancias concretas. Además, no producen agua caliente sanitaria La opción más eficiente es la bomba de calor geotérmica, ya que trabaja de forma muy estable durante todo el año gracias a la temperatura constante del subsuelo. Además, no requiere una unidad exterior ni genera ruido en el exterior. Sin embargo, también es la alternativa con un coste de instalación más elevado En Lituania, la mayoría de los propietarios opta por las bombas de calor aire-agua, que M. Beniušis considera la solución con la mejor relación entre inversión y nivel de confort.
«Estas bombas de calor son ideales para viviendas con calefacción por suelo radiante, un sistema que actualmente se instala en la mayoría de las casas unifamiliares y viviendas adosadas de nueva construcción. Además, su coste es considerablemente inferior al de las bombas geotérmicas, su instalación es más sencilla y ofrecen un rendimiento muy similar tanto para calefacción como para la producción de agua caliente sanitaria», explica.
Las pérdidas de calor son más importantes que el tamaño de la vivienda
Uno de los parámetros más importantes al elegir una bomba de calor aire-agua es el coeficiente de rendimiento estacional (SCOP), que cuanto más alto sea, mejor. Este valor indica la relación entre la energía térmica producida y la electricidad consumida. Por ejemplo, un equipo con un SCOP de 4 genera 4 kW de energía térmica por cada 1 kW de electricidad consumida.
«También es fundamental elegir correctamente la potencia de la bomba de calor. Muchas personas creen que basta con tener en cuenta la superficie de la vivienda, pero el aislamiento y las pérdidas térmicas son factores mucho más determinantes. Una casa puede ser pequeña, pero si tiene un aislamiento deficiente, numerosos puentes térmicos o ventanas poco estancas, perderá calor muy rápidamente. En ese caso, una bomba de calor seleccionada únicamente según los metros cuadrados no ofrecerá el rendimiento esperado y el usuario pensará que el equipo no funciona correctamente, cuando en realidad ha sido mal dimensionado. Por eso es imprescindible calcular previamente las pérdidas térmicas de la vivienda mediante un estudio realizado por técnicos cualificados», explica el especialista.
Según M. Beniušis, normalmente no surgen problemas en viviendas con clasificación energética A, A+ o A++, ya que suelen construirse conforme a los estándares actuales de eficiencia energética. En cambio, en viviendas con clasificación B o inferior, las pérdidas térmicas suelen ser mayores y será necesario instalar una bomba de calor de mayor capacidad.
«También es importante el tipo de sistema de calefacción instalado. Cuando la vivienda dispone de calefacción por suelo radiante correctamente diseñada, la bomba de calor no necesita producir agua a temperaturas elevadas, por lo que funciona con una eficiencia muy alta. Con radiadores ocurre lo contrario: necesitan agua más caliente para ofrecer la misma potencia térmica, lo que reduce la eficiencia del equipo», destaca.
El especialista añade que muchos usuarios se preguntan si una bomba de calor aire-agua puede seguir calentando eficazmente una vivienda cuando las temperaturas exteriores descienden muy por debajo de los 0 °C. Para estos casos, los equipos incorporan resistencias eléctricas de apoyo de hasta 9 kW. Cuando el compresor ya no puede extraer suficiente energía del aire exterior, estas resistencias proporcionan el calor adicional necesario utilizando electricidad.
Aspectos importantes antes de la instalación
Antes de instalar una bomba de calor es imprescindible comprobar que la potencia disponible en la instalación eléctrica sea suficiente.
«La falta de potencia suele ser un problema en viviendas antiguas y casas rurales. Puede que la instalación sea suficiente para alimentar un horno o una cocina eléctrica, pero no para una bomba de calor. En esos casos, la solución consiste en ampliar la potencia contratada, siempre que sea técnicamente posible y económicamente viable para el propietario.
Las bombas de calor, como cualquier equipo electrónico, son muy sensibles a las variaciones importantes de tensión. Las sobretensiones pueden dañar las placas electrónicas de control y provocar averías costosas. Por ello, antes de decidir la compra es fundamental conocer la potencia disponible de la instalación y que un técnico compruebe la estabilidad del suministro eléctrico. Si la potencia es insuficiente o las fluctuaciones de tensión son demasiado elevadas, puede que la instalación de una bomba de calor no sea recomendable», explica.
Las bombas de calor aire-agua suelen estar compuestas por una unidad exterior y una unidad interior, instaladas respectivamente en el exterior y en el interior de la vivienda. En la mayoría de los casos basta con realizar una perforación en la pared para conectar ambas unidades. No obstante, la instalación puede ser más compleja cuando las tuberías del circuito frigorífico deben atravesar varias estancias o cuando el propietario aprovecha la obra para renovar todo el sistema de calefacción.
La unidad interior sin depósito integrado de agua caliente sanitaria suele instalarse en la sala técnica o cuarto de instalaciones, ya que junto con el depósito requiere bastante espacio. En cambio, las unidades con depósito integrado pueden instalarse prácticamente en cualquier estancia calefactada, incluso en la cocina.
Respecto a la unidad exterior, M. Beniušis recomienda colocarla en un lugar protegido del viento directo y de la radiación solar intensa. El viento lateral no supone un problema, pero si incide directamente sobre el equipo puede dificultar su funcionamiento y provocar errores o paradas. La exposición directa al sol también puede afectar a los sensores de temperatura, haciendo que el equipo interprete una temperatura exterior superior a la real y retrase su funcionamiento. La ubicación ideal debe ser determinada por el instalador teniendo en cuenta la orientación de la vivienda y las características específicas de cada proyecto.
«Una vez instalada, la bomba de calor apenas requiere mantenimiento. Basta con revisar una vez al año los filtros y comprobar la presión del agua del sistema. Si se ha dimensionado correctamente y ha sido instalada de acuerdo con las especificaciones del fabricante, una bomba de calor aire-agua puede funcionar de forma fiable durante muchos años. Además, para los propietarios de viviendas antiguas, la inversión resulta todavía más rentable gracias a las ayudas públicas destinadas a sustituir sistemas de calefacción que utilizan combustibles fósiles», concluye M. Beniušis.



